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La Barra Brava: un ejemplo de amor por el fútbol

El silencio era inquietante. A las 3:30 p.m. lo único que irrumpió la paz en el Estadio RFK fueron algunos ayudantes ubicando sillas y arreglando los alrededores de la cancha, parecía como si nada espectacular fuera a suceder en la casa del D.C. United, pero el tiempo se encargaría de contradecir este pensamiento. A lo lejos, cruzando el túnel que comunica con los estacionamientos, un gris humo y un ensordecedor sonido llama la atención, cualquiera pensaría que la más feroz batalla está teniendo lugar. Sin embargo, al caminar un poco más, un exquisito olor a carne hace pasar saliva por la garganta, luego las risas se hacen diáfanas en los oídos y la vista se recrea al ver a familias y amigos compartiendo buenos momentos en la zona de la “Barra Brava”, una de las barras más populares del elenco capitalino. Definitivamente el ambiente que se vive antes de los partidos de United, está lejos del mal comportamiento de algunas barras bravas en otros países latinoamericanos y europeos. Al llegar nadie lanza insultos, no hay malas miradas, la violencia no existe, este es un lugar libre de negativismo, es por eso que al contrario de otros lugares del mundo, las barras de la MLS son auténticos lugares para compartir con amigos y llevar a los niños a disfrutar de un ambiente sano. La bienvenida al extraño es un detalle imposible de obviar, y por eso al mezclarse con los hinchas de la “Barra Brava” se comienzan a conocer personas con diferentes historias y vidas, pero unidos por un solo amor – el fútbol. “Soy de Pittsburgh, pero el amor que tengo por el fútbol y United es superior a todo, desde pequeño siempre jugué este deporte y ser parte de esta barra me hace sentir bien”, comenta Jay, uno de los personajes más queridos en la ‘Barra Brava’. El boliviano Oscar Zambrana, uno de los fundadores de este peculiar grupo, no puede ocultar su emoción al hablar del D.C United. “El fútbol es mi pasión, desde 1996, estoy con United y hace parte de mi vida, con mi familia participamos en todas las actividades del equipo, acá todos son bienvenidos y lo lindo de esta barra es la variedad de seguidores, estamos acá por el equipo y el fútbol”, comenta Oscar mientras atiende a los nuevos socios de la barra en la parte de atrás de su camioneta. El delicioso olor de la carne vuelve a despertar los sentidos, arreglando los filetes están Jairo Valencia y Esteban Sgromo, un colombiano y un argentino, respectivamente, que con delicadeza cortan y arreglan las gruesas porciones para enviarlas a la parrilla, ellos ríen, echan chistes y demuestran que en la ‘Barra Brava’ las fronteras no existen, solo el amor por D.C United. “Yo tuve que salir de mi país debido a problemas de seguridad, intentaron en contra de mi vida tres veces, mi historia es dura. Sin embargo, apenas pisé este país lo primero que hice fue buscar fútbol y terminé encontrando mucho más en esta barra, pues más que ser fanáticos del equipo somos una comunidad organizada y pacífica”, comenta Jairo.Por su parte, su compañero de parrilla Esteban dijo: “Yo llevó acá 15 años, y como buen argentino amo el fútbol, mi familia está acá y grupos como este realmente hacen pensar que en Estados Unidos la gente viene a los partidos por el ‘soccer’, no por ver cuál barra es la más grande o gritona, acá sí se vive el deporte como debe ser”. El sol ha favorecido a la ‘Barra Brava’ hoy. Sin embargo, con sol, lluvia y cualquier vicisitud, ellos siempre están listos para apoyar el equipo, al igual que todos los seguidores del United. Hoy la comida está servida, la gente civilizadamente hace fila y comen a su antojo, nadie se empuja, no hay peleas, los niños corren alrededor jugando, mientras otros, más amantes del deporte, no pueden evitar sacar un balón y tirarse algunos pases, definitivamente donde hay fútbol hay amistades y en este caso todos están unidos bajo el rojo y negro del equipo capitalino. Hondureños, argentinos, colombianos, brasileños, bolivianos de Texas o Los Angeles, en la ‘Barra Brava’ propios y extraños son como la más fina sinfonía, pues cada movimiento parece contar su propia historia. Los recién asociados a este grupo de animadores tímidamente comienzan a interactuar con los más antiguos y gracias al equipo, nadie nunca estará en una esquina relegado, la integración es total. Nick Kosar, integrante de la ‘Barra’, comenta lo siguiente sobre el ambiente de este peculiar grupo: “El lenguaje del fútbol es universal, la variedad está por todas partes, acá me siento cómodo, feliz, vivo el fútbol con mi familia que siempre me acompaña a cada partido y, cada vez que puedo, traigo nuevos integrantes para que se inscriban porque ser parte de esto es realmente único”. Los hermanos Dimitry y Natalia Ekzarhov, recién afiliados a este grupo de animadores, no pueden esperar a ver su primer partido del United junto a la barra y añaden lo siguiente a lo que su amigo Nick dijo: “Vivimos mucho tiempo en Rusia, recorrimos Europa, pero nunca vimos algo así, la convivencia, respeto y tolerancia que se respira en este grupo es increíble, es un lugar ideal para amigos, hijos y para conocer gente de todo el mundo que se unen por este equipo”.Listos para el partidoAtrás quedaron las parrillas y la comida, ahora es una fila de colores blanco, negro y rojo la que se moviliza hacia el RFK. Los espectadores ya están en el estadio y de los corredores se comienzan a escuchar los tambores, timbales y redoblantes de la ‘Barra Brava’, el estadio comienza a retumbar, están llegando, y el canto ¡Oh United!, ¡United!, ¡vamos United!, se comienza a hacer más claro en la cancha. Las banderas se ondean, pareciera como si el águila cobrara vida con cada movimiento de estos imponentes distintivos. El estadio entero voltea a mirar hacia la zona este del estadio, la ‘Barra Brava’ está en su lugar y el partido acaba de comenzar.En el campo se escucha una sola voz, los cantos son fuertes y claros, las sillas se tambalean pues la ‘Barra Brava’, está saltando, se siente como un verdadero terremoto al estar dentro saltando, pues la respiración se acelera, el sudor cae y los músculos se ejercitan, pues el que no salte, no es del United. Al minuto 24 el ídolo de la afición Jaime Moreno, ejecuta magistralmente un tiro penal, y anota el primer gol. Chicago está perdiendo y la barra estalla de emoción, las banderas se ondean, los papeles vuelan en las tribunas, el grito es único, el gol ha llegado y la tribuna pareciera que fuera a caerse de la conmoción. De repente, llega el silencio, Marco Pappa anota un gol al D.C United, el estadio queda congelado en el tiempo y mientras unos se cogen la cabeza y otros bajan la mirada, los líderes animadores de la ‘Barra Brava’ levantan los ánimos y como un ave fénix y tras tan solo treinta segundos de silencio, la barra se levanta de sus cenizas y los cánticos se comienzan a escuchar de nuevo, otra vez retumba el sonido y los saltos comienzan a hacerse evidente, saben que nada está perdido y no estaban equivocados. Es el volante Christian Gómez el encargado de devolverle la alegría a la tribuna. El argentino premia a la afición con un nuevo gol de tiro libre. Al minuto 55 los gritos son incontenibles cuando el United estrella un balón en el palo, todo esto seguido de otra jugada similar que de nuevo pega en el travesaño más largo del arco de Chicago que ahora se refugia en su área para evitar el ataque del D.C United. Los aficionados saben que este partido no se puede perder, pues de ganar estarán en los puestos de privilegio de la Conferencia Este de la MLS, sin embargo, la tensión llega de nuevo a las caras de los miembros de la ‘Barra Brava’, el árbitro ha pitado un penal a favor de Chicago Fire. El delantero Brian McBride pone el balón en el punto blanco, la tensión en su cara es inquietante, los aficionados intentan distraerlo con su ensordecedor sonido. Zambrana como el más mítico brujo aparece de la nada y dice: “Va a fallar el penalti”. El tiro es seco y de nuevo el estadio se congela, las miradas se dirigen hacia el arquero Josh Wicks, el cual, mágicamente, se estira como el más elástico de los cauchos y detiene el tiro de McBride, el estadio enloquece, United se ha salvado y la profecía de Zambrana se ha hecho realidad.Pitazo finalEl partido ha terminado y el United ha ganado, algunos jugadores se dirigen hacia la zona de la ‘Barra Brava’ y Screaming Eagles, para agradecer el apoyo, ahora son los protagonistas del partido los cuales aplauden a los aficionados y como no, si estos amantes del equipo han hecho de este partido, uno inolvidable en la mente de los más veteranos y los recién llegados. Poco a poco el estadio se va desocupando, los jugadores se han ido, el marcador ha sentenciado la verdad, un 2-1 a favor del United lo dice todo. La barra comienza a recoger sus banderas, la pintura de sus caras se ha ido derritiendo a través de los 90 minutos, el rojo y el negro se han fundido en la cara de varios. La ‘Barra Brava’ se va, dejan el estadio cantando, salen por la puerta grande, van a celebrar. Poco a poco las naranjas sillas del Estadio RFK van haciendo de nuevo su aparición, la fila de aficionados va saliendo, los tambores siguen sonando, los habanos de la victoria son encendidos y de nuevo el canto: ¡Oh United!, ¡United!, ¡vamos United!, se va desvaneciendo en los túneles y en la mente solo queda una frase retumbando que es imposible de contener: son verdaderamente unidos.