Sueño MLS: Max Ferdinand
Por Juan FigueiraEl viaje hacia Los Angeles que embarca un sueño entre cuatro finalistas esta cada vez más cerca y DCUnited.com te sigue contando sobre los cuatro soñadores que competirán en la fase final de la competencia este fin de semana en el Home Depot Center. El joven Max Ferdinand reconoce que luchó demasiado para llegar hasta esta instancia. Pero también reconoce que todo esto es fruto de su trabajo y disciplina. Oriundo de Haití, Max se mudó a los Estados Unidos a los 14 años y vivió una situación muy similar a la de los otros participantes. El mudarse a una edad en la cual uno no es tan grande, pero tampoco tan chico, se transforma en una experiencia difícil de manejar, y muchas veces la manera en que uno se maneja al cambiar de rumbo puede ser determinante para el futuro. Quizás, un poco más maduro que el resto de los jóvenes de su edad, Max siempre eligió una vida tranquila. Amante de la disciplina, la pelota fue el mejor complemento que lo mantuvo en una línea que lo desembolsó a tener una madurez distinta al resto de sus amigos. “Siempre me gustó ser disciplinado y vivir todo desde un punto de vista tranquilo, así uno disfruta mucho más”, dice Max.Pese a que parecen ser palabras de un veterano de 30 años, son las palabras de un joven de 22 años que busca más que nunca establecer terreno en el fútbol profesional. Ya pensando en la prueba en LA, este tipo de perspectiva lo lleva a disfrutar más del deporte y olvidarse un poco de la presión que incluye semejante prueba, aunque también admite algo de nervios. “Me siento muy feliz, estoy muy entusiasmado pero también nervioso. Quiero que me vaya bien y quiero jugar bien y para eso voy a trabajar duro, pero lo más importante es que quiero divertirme como lo hice en las pruebas aquí en DC”, nos cuenta Max.Dentro de lo que él llama “trabajar duro”, piensa que lo más importante es entrenar fuerte y divertirse dentro de la cancha. Durante estos días previos a la prueba, Max sale a correr, va al gimnasio, se alimenta bien, y no ve la hora de llegar a Los Angeles y demostrar lo que realmente quiere. “Nací listo para esto, siempre estuve listo”, dice convencido mientras se ríe por decir semejante frase genérica.Con una personalidad bien tranquila y no muy expuesta para alguien de 22 años, uno se da cuenta por qué valora tanto la madurez y el buen comportamiento al escuchar y ver su historia. Al llegar a los Estados Unidos desde la isla caribeña, Max se instaló en Brooklyn con su padre y sus hermanos. El cambio de cultura e idioma, el distanciamiento con la madre, y la tristeza de dar vuelta una página de su vida y dejar atrás a sus amigos, fueron cosas que lo afectaron mucho. A pesar de que él junto a sus hermanos emigraron hacia New York, su madre quedó en Haití, y admite extrañarla mucho. Sus padres estaban muy contentos con su logro y esperan que pueda ser el ganador, sería para ellos la frutilla del postre. Más que nada por que ellos son los testigos del gran esfuerzo de Max. Max viajó a D.C. desde Reading, Pensilvania, pueblo al que se mudo hace tres años. Ahí en Reading, el centro delantero vive junto a su primo David de 24 años que también esta orgulloso de la situación en la que Max se encuentra. “Creo que es una gran oportunidad, él es muy talentoso y no dudo de que le pueda ir bien. Estoy muy contento por él, y me siento un poco agradecido ya que siempre jugamos juntos”, dice David.Max tiene tres hermanos y una hermana, y todos ellos viven en Brooklyn. Su hermano menor Jean, de 21 años, y su novia Lauren no pueden creer la gran oportunidad y ruegan que a Max le vaya bien. Hincha de DCU y del Manchester United inglés, Max es también fanático del “hiphop” en el mundo de la música, aunque la verdad admite que le gusta todo tipo de música y escucha lo que suene. Su gran ídolo es el brasileño Ronaldo y admira la facilidad y la exquisitez que tiene “el Fenómeno” para definir ante los tres palos. También le gusta mucho el estilo de juego del goleador boliviano Jaime Moreno, al que siempre siguió desde chiquito.“Siempre me gustó Jaime, ya hace rato que está en D.C. United y me encanta que siga jugando. Empecé a ver sus partidos cuando todavía yo vivía en Haití”, reconoce.En sus ratos libres, contrario a muchos jóvenes de su edad, a Max no le gusta salir mucho - otro atributo de su madurez. Aunque parece ser inevitable que Max se sienta más adulto que el resto de sus amigos, ciertas cosas de su vida personal le devuelven un poco de sensibilidad a este joven que apenas cumplirá 23 años en noviembre. Por ejemplo, una de sus pasiones es el “Play Station 3” y admite pasar horas jugando a los juegos “Call of Duty” y “FIFA 09”.A Max también le gustan otros deportes como el baloncesto y el fútbol americano. Le gusta no solo aprender de futbolistas, pero si no también de otros atletas que se destacan en otros deportes. El astro del baloncesto Kobe Bryant es uno de sus ídolos y lo admira muchísimo por que es un “ejemplo de disciplina durante los partidos”. Antes de Sueño MLS, Ferdinand se encontraba recuperándose de una lesión que lo tenía al margen de las canchas. La lesión ocurrió durante un camp de pretemporada que hizo junto a Chicago Fire. Y mientras esperaba un posible llamado desde Chicago, Max no dudó en probarse en Sueño y tener una oportunidad con el equipo capitalino.





